martes, 14 de julio de 2015

Ven.

Ven, piérdete mientras yo te gano, ven y juega a este juego inacabado. El amor muchas veces empieza así, cobrando sentido cuando vamos perdiendo la partida y no queremos dejar de jugar.
Ven, te voy a dejar ir para que quieras volver. 
Ven y pídeme sábado por la noche una vez al día. Ven, que voy a hacerte el amor con la mirada.
Ven, que aunque no me debería acostumbrar voy quejarme por las horas sin ti, ven y quéjate por la impuntualidad en nuestros sueños juntos. Ven y cuéntame como se ve la luna desde tu mirada, ven, que voy a despertar a tu lado cada amanecer. 
Ven, que voy a besarte los ojos, ven, que tengo un hueco en la respiración para nosotros dos. Ven y déjame darte los buenos días después del final. Ven y dime como me enamoras con defectos. Ven y quédate, incluso las noches que me mandes al sofá, ven y entiende mis celos cuando rompes cuellos al pasar. Ven y explícame como conseguiste ponerle tu nombre a las canciones. 
Ven, pero ven para no irte jamás, es la forma para que yo decida no irme más. 
Ven sin comas, sin suspensivos ni seguidos, ven y que sea un punto y final el elegido.


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