lunes, 27 de noviembre de 2017

Te contarán.

Te contarán que los recuerdos pasan, que las heridas cicatrizan y que el vacío, se llena. 
Pero nadie se atreverá a decirte que no pasan, que pesan, que si no cicatrizan duelen y que no se llena, mientras no olvides. 
Te contarán que el tiempo es tu mejor aliado, se inventarán más de veinticuatro métodos caseros, consejos y soluciones, te dirán los sabios filósofos de los que nos rodeamos que la vida sigue, como si no tuvieras reloj.
Pero no se pararán a decirte que a lo mejor el reloj va más deprisa que tú y que no quieres correr, que no hay pomada contra echar de menos, ni siquiera armadura contra el miedo, no se pararán a decirte que abras bien los ojos, porque a lo mejor la vida que sigue no es la que quieres.
Te recetarán tranquilidad y distracción, te mostrarán la cara buena de la vida, se ofrecerán a enseñarte tu verdadero tú y te describirán sueños que querrás alcanzar.
Pero nadie se parará a escuchar tu corazón a mil al recordar, ni verán que no hay distracción más allá de la sombra de un nosotros, nadie se atreverá a enseñarte la cara mala no vaya a ser que veas menos buena la otra, no verán que solo eres tú misma cuando te dejas llevar y que los sueños se alcanzan cuando sueñas. 

Te enseñarán canciones con las que bailar, te leerán frases de superación, te llevarán de viaje y se esforzarán por tu complacencia. 

Pero nunca entenderán que no sabes bailar sin vergüenza, que no sabes si la superación está en superar o en volver atrás, no se pararán a pensar que en aquel viaje, tus pasos buscaban las huellas de cuando también fuimos por esa ciudad.

No se atreverán a decirte que para querer hay que quererse a uno mismo y que es imposible que te quieras más que cuando te veías reflejada en mi mirada.


lunes, 30 de octubre de 2017

Vivimos.

Vivimos en la generación de los divorcios, en la que han convertido en normales decisiones tan difíciles. Vivimos en la generación de los caprichos emocionales y no en la de sentir más allá del capricho, en la que vemos que para construir hay que destruir, sin darnos cuenta que no es necesario. 

Vivimos en una generación que nos educa que la dependencia afectiva es mala, sin enseñarnos que no hay nada más humano que querer tanto a alguien como para brindarle tu yo entero. 

Vivimos en una generación en la que creemos más en la falsa felicidad que en aceptar que hay cosas malas y en la superación de estás. Vivimos creyendo que solos podemos conquistar el mundo, porque nos fijamos más en fotos subidas en rrss que en lo que tenemos a nuestro alrededor. Tu mundo es tuyo y lo conquistas con quien pertenece a este.

Vivimos en una época en la que creemos que el amor es pasajero y nos sorprendemos con parejas de ancianos que van de la mano y no nos lo marcamos como objetivo.

Creemos que visitar cien países esta por encima de conocernos a uno mismo y a los que nos quieren. Creemos que las noches de desenfreno son más sustanciales que las de peli y manta y que se curan solo con ibuprofeno. 

Creemos que vivir es estar vivo, sin entender que vivir es mucho más que eso. 

Vivimos creyendo que no ponerse de acuerdo acaba con cualquier amor, sin centrarse en que todo es cuestión de negociar. 

Vivimos creyendo que El diario de Noah es el ejemplo a seguir en el amor, pero no aprendemos de aquello que decían: " no será fácil, será difícil y tendremos que luchar cada día". 

Nos repiten constantemente que las relaciones idílicas existen por lo que a la mínima sacamos defectos a las nuestras para auto convencernos de que habrá algo mejor o que solo no se está tan mal, sin darnos cuenta que ya es idílico sentir lo que sentimos y poder compartirlo con otra persona.

Vivimos creyendo que todo lo que sale en las películas es mejor y no nos paramos a ver que lo único nos diferencia es una banda sonora al caminar.

Vivimos creyendo que estar soltero/a es una gran opción, con mil planes y posibilidades, sin ver que hay planes mejores debajo de una manta y un apretón de manos. 

Vivimos sonriendo y ocultando lágrimas, sin darnos cuenta que no hay nada más sincero que regalarle un par de lloros a quien quieres. 

Creemos en el falso amor, porque vivimos en una falsa vida, en la que nos han enseñado a buscar una falsa felicidad, la cual nunca nos termina de llenar, por lo que nunca estamos satisfechos con lo que tenemos. 

Vivimos creyendo lo que vemos, sin acordarnos de cuando leíamos el principito y es que "lo esencial es invisible a los ojos".

Podremos estar bien solos, pero siempre estaremos mejor juntos.


"Felicidad es no necesitarla."

Seneca.



miércoles, 17 de mayo de 2017

Os invito.

Eres acojonante Madrid y que poco te miramos últimamente. Me he dado cuenta hoy, que olvide el teléfono en casa,  de la cantidad de cosas que paso por alto que tanto me gustaban y tanto me gustan. 

Os invito a disfrutar del concierto al que habéis ido, que a veces lo vemos más por pantalla que en directo. Os invito a beberos ese chupito y brindar mirando a los ojos antes de bebérnoslo, no sólo a hacer un boomerang del momento.

Vamos a restaurantes simplemente con la idea de compartir y hacer check para que la gente sepa que hemos estado, no por disfrutarlos y lo que es más triste aún, hemos perdido la costumbre de volver al que nos gustó, por esa ansia de completar la lista de aquel blog. 

Os invito a recuperar el recoger a alguien y llamar al telefonillo para avisar que ya has llegado, a mandar de vez en cuando un sms, a llamar por teléfono para preguntar que tal va el día. Os invito a ligar hablando y no escribiendo, a un juego de miradas en vez de a uno de "likes".

Os invito a disfrutar de las torpezas que nos hacen gracia, no solo a estar pendiente de cuando grabarlas. Os invito a disfrutar de la serie que estáis viendo sin coger el móvil, os aseguro que hay detalles que pasamos por alto.

Os invito, a que cuando no tengáis nada que hacer no saquéis el móvil por inercia para entrar en todas vuestras rrss y nos dediquemos un rato a nosotros y a simplemente pensar. 

Os invito a hacer fotos para nosotros y el recuerdo, no para compartir. Os invito a no alterar la vida con filtros y a valorarla como es. 

Os invito a que estemos menos preocupados de los hashtags y más de la ortografía. 

Vivimos en un mundo de sobre información, en el que pasamos por alto olores, no recordamos fechas importantes si no nos las recuerdan y paseamos con la mirada hacia la pantalla del teléfono en vez de mirar las calles por las que vivimos. 

Os invito a luchar por recordar, no a usar a Google como nuestra respuesta. 

Una vez, una persona me enseñó a jugar a "disfruta" y yo hoy os invito a jugar conmigo, disfrutad de vuestro día, de esas pequeñas cosas que a veces olvidamos por el falso convencimiento que tenemos de que la vida es mejor a través de una pantalla. 

Y si, que jodidamente maravillosa eres Madrid.