martes, 8 de enero de 2019

Háblame de tu Madrid.

Háblame de tu Madrid, de si te gusta más de día o de noche, de si prefieres caminar acompañada o de las veces que caminas sin ti.
Háblame de tu Madrid, de las veces que has pasado por alto lo bonita que es.  Y de las veces que ella ha pasado por alto lo bonita que eres tú. Háblame de tu Madrid, pero sin mencionar la Gran vía, al Rastro o la Castellana, háblame de tu Madrid caminando por tus ojos.
Háblame de los portales que ya has usado para demolerlos. Háblame de los besos que aún te puedo dar y si te gusta ver amanecer agarrada a mi cabecero.
Háblame de tu Madrid, de su cielo, que es interminable pero desde tus ojos parece alcanzable. Háblame de los bares en los que puedo convencerte, de las estrellas que no has visto y de los pasos de cebra en los que no te han desnudado.  Háblame de tu Madrid, para condenar a los que te han pasado por alto y darle las gracias a los que no te han convencido.
Háblame de tu Madrid, por si en alguna de sus esquinas te pierdes sea conmigo con quien te encuentres. Háblame de tu Madrid, de los amaneceres en los que no te sometiste y los atardeceres que no te declararon la guerra. 
Háblame de tu Madrid, de Ponzano y sus miradas furtivas, de Malasaña y sus mordiscos clandestinos, de la Latina y sus domingos de reconciliación.
Háblame de tu Madrid, de los conciertos que te quedan por ir, de las canciones que nos quedan por cantar bajo la lluvia, de las terrazas en las que no esperas ni al sol o de las copas que nunca están de más.
Háblame de tu Madrid y de los que huyen de sí mismos por miedo a un destino inexistente. Háblame de tu Madrid y de un karma que nunca se devuelve.
Antes de decirme tu nombre háblame de tu Madrid, porque no quiero tener que volver a buscarte.