martes, 30 de octubre de 2018

La del tequila.

Me preguntan qué hago tantas noches en la calle y no sé cómo explicarles que solo salgo a buscar la forma de asesinar las noches sin ella. 
A veces me despierto y suelto algún beso que busca su cuello y que,sin embargo, encuentra alguna almohada como destino final. 
Recuerdo que tenía esa magia para alargar las noches, con un par de tequilas más siempre en la boca. Recuerdo que nunca la vi despertarse sin sonreír, ya podía estar matándole la resaca que siempre quería exprimir la vida. 
Recuerdo el lunar de su escote, el hueco en su mejilla al sonreír y el moño que se hacía después de media hora bailando sin parar. 
Sigo dejando los domingos apartados por si vuelve a querer darles vida. Sigo guardando un par de risas por si viene a hacerme reír y una dosis de amor, por si esta vez nos atrevemos. Sigo arrepintiéndome de no haberle dicho nunca que me sirvió siempre de inspiración, sobre todo a la hora de vivir.
Y si alguna vez lee esto, que sepa que, estaré en alguna barra de bar, pidiéndole un par de tequilas, intentando acabar con las noches sin ella.




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